miércoles, 23 de marzo de 2011
Perra fría y calculadora
Cuando se acabó la clase, la neta si me sentí bien culpable. En eso estaba pensando mientras me dirigía a mi segunda clase. Bien distraída en mis pensamientos de generaciones ninis y de que estamos bien de la mierda con el tercer café del día en la mano cuando de pronto por el pasillo vacío se me acerca uno de mis compañeros todo nervioso y virulento. Yo no pude evitar sorprenderme y pensar: PTM este cabrón me va a atracar, luego mi lado racional le dijo a mi lado instintivo: No mames y por poco me cago de risa en frente de él mientras este chico explicaba todo nervioso a la vez que me tendía un disco: mira, me dijo, te hice una lista de música. Todas las canciones me hacen pensar mucho en tí. Espero que te guste. Y yo: ahhh muchas gracias, (no sé qué... no sé qué... dije porque me agarró en bajada) pero me hubiera gustado mucho decir: Que detallazo man! (hubiera estado de lujo).
No, miento, la verdad que buen detalle. Cuando lo tomé todavía pude sentir como le temblaba la mano... Creo que pateticamente le dí unas palmaditas en la espalda. No sé, no me acuerdo. Creo que con ésta van tres playlist que me hacen en dos meses. Ha de estar de moda... pero a su favor debo decir, éste chico ya me había escrito unos versos antes y me los anotó en un papelito y el papelito me la mandó en clase de Iberoamericana. No muy buenos versos la mera verdad... pero qué buena onda de detalle. Claro que me siento halagada, pero a la vez, también me siento un poco incómoda. No sé porqué. A veces desearía ser un ente gris, gris y que nadie me pele. Además pobre chico... ¡no tiene ni idea de en qué problemón se está metiendo!.
La verdad es que soy una perra fría, cruel y bien pinche indescisa para qué me hago wey: desde que corté con mi ex salgo con gente a lo imbécil tratando de sentirme menos triste y vacía pero la verdad es que así no van las cosas y nada más me complico más y más y lastimo gente que no lo merece. Pero nadie entiende: digo quiero estar sola y se arremolinan un montón de galancetes en mi contra. Dices: ya quiero algo bien y serio y los galancetes se te echan pa'trás. Dices: no quiero nada serio y se enamoran. Dices: no quiero nada contigo y parece que les dices lo contrario: acósame, por favor. Dices: wey, ya me tienes hasta la madre y ahí están tercos, terquísimos.
Bueno, pues de todas formas este chico, bautizado como ente gris de la clase de Filosofía, pues no me gusta ni tantito. Todo lo contrario me hace sentir incómoda, incomodísima. ¡Qué no daría por ser un ente gris, gris!. Pasar desapercibida. Que me dejen sola con mi luto y con mi tristeza hasta que llegue alguien que de verdad suene la campana y que no se eche para atrás. No quiero un wey que me idolatre. Quiero a alguien que entienda que estoy asustada y que no me pueden exprimir para que comparta mi espacio, mi tiempo, mi cariño así como así. Tampoco un patanzote de esos que encuentras 2x3 en la entrada del metro. Odiosos hombres: si no son patanes son pendejos. Está difícil encontrar al correcto que este en un punto medio.
Me animé a escuchar el album porque tenía ganas de oír música. Lo puse... pero la verdad es que a la tercera canción mejor lo quité porque las canciones literalmente son una declaración de amor CAÑONA y eso me hizo sentir súper incomóda. Aquí la copia del playlist:
-De antes-Cultura Profética
-She's like a rainbow-Rolling Stones
-Niña de mis ojos-Botellita de Jerez
-Something-George Harrison
-Mi piel-Real de Catorce
-Love and Hate- Les Hurlements d'Leo
-Nubes-Caifanes
-J'et aime moi non plus-Paul Mavrriat
-No me alcanza mi verso-Cultura Profética (otra vez)
-Porque Dios te hizo tan bella-Adolescentes O
-Las flores-Café Tacuba
-Mi vida-Manu Chao
-Sal a caminar-Antidoping
-Carta a Francia-Fernando Delgadillo
-Pirate's Progress-Gorillaz
-Este cosmo-Porter
-Confesiones del invierno-Sui generis
-Nothing is easy-Jethro Tull
Y por fin se acaba con:
-No puedo sacarte de mi mente- Los Caifanes
Me pregunto cómo es que alguien puede pensar que me ama tanto si ni me conoce. Si ni ha platicado conmigo... la neta pobre wey que no sabe en la que se está metiendo. Mejor debería de huir despavorido no vaya a ser que me salga el colmillo y la garra.
jueves, 17 de marzo de 2011
Clase de Latín a primera hora
Odio levantarme temprano y cuando me toca entrar a las 8 para ir a mi primera clase es todo un reto.
Mi maestra del año pasado -como también era súper inpuntual- nos dejaba llegar a la hora que queríamos. Ella siempre llegaba como a las 8.30 pero su adjunto siempre empezaba la clase a las 8. A las 8 estaba el adjunto revisando la tarea de los siempre nerds del salón. A partir de las 8.20 empezabamos a llegar todos los demás a cuenta gotas. Como a mí me daba hueva todo ese preludio -y como de todas formas nunca hacía la tarea- yo siempre llegaba por ahí de las 9, si bien me iba. Si ese día me levantaba en el mood de maquillarme y arreglarme bonito, llegaba al rededor de las 9.30 poque todavía me daba el lujo de pasar por mi muffin de chocolate y mi café (el segundo del día porque soy bien adicta) ¡cuando la clase empezaba a las 8! ¡Soy una mamada! Y como la maestra no me decía nada pues yo no hacía nada y por eso reprobé... Si ya se que estoy bien wey
Pero mi maestro de éste año, y con el cual recurso, me ha metido en cintura porque si no llego, máximo, a las 8.10 no me deja pasar. Los primeros dos días que llegué media hora tarde me puso como camote frente a todos y eso me dió mucha verguenza y me hizo sentir mal. Entonces decidí ahorrarme pedos y de paso, aprender a ser puntual. He aquí la historia:
Para empezar siempre dejo al celular sonar por horas. Entonces lo programo media hora antes. Yo, al igual que muchas personas inteligentes de esta cuidad, llevo a cabo ésta perfecta táctica. Ya sé que soy super huevona y también ya sé que si me despiertan de putazo me sale la pitufa gruñona. Así que me aliviana mucho despertar y escuchar la musiquita porque me recuerda que puedo dormir media hora más. ¡Sí! el eterno placer infantil de: "por fa, ma, cinco minutitos más" por fin está en mis manos y puedo satisfacerlo a gusto. Mientras tanto, planeo entre sueños qué me voy a poner: por supuesto que ésta táctica nunca funciona porque siempre sueño con ponerme cosas bien extrañas y que ni tengo. Entonces, después de que el celular ya sonó y sonó y sonó, acepto la realidad irremediable, por fin me levanto, me preparo el primer café del día y me paro enfrente del closet para echarme un round con mi guardaropa: nunca sé que ponerme y nunca me importa, pero creánme que es una tortura en las mañanas cuando todavía estoy dormida. Saco y saco cosas y casi siempre termino poniendóme lo que usé el dia anterior: eso si el outfit no luce muy puerco.
Si tengo clase en las mañanas, ni de loca me maquillo: así como desperté así me voy. Con alhmoadazo y todo. No me importa, el sueño es sagrado para mí. De todas formas sólo tengo dos clases en la mañana, regreso a comer y vuelvo a la escuela en la tarde. Por lo tanto las personas sólo tienen que aguantar mi demacrado aspecto durante dos clases. ¡No es tanto! Me iría en pijama si por mí fuera pero como me voy en mi hermosa bici "La nena" pues esta cañón montarla y pedalearle en pantuflas y pantalón de franelita con osos.
Llego a la escuela con la ropa del día anterior, sin maquillaje y sudada ¡Soy una mamada!. Lo primero que quiero es un café cargadísimo (el segundo del día). Y ahí voy. Compro mi café en la facultad. Aunque el café de ahí es pésimo, pero ni modo. Si fuera al otro cafecito donde me gusta comprarlo tardaría media hora mas y como el sueño para mí es sagrado, pues ni modo: hay que establecer prioridades. Ahí voy. El problema es que, esta vez (o sea, ayer) tenía que pasar mi tarea en limpio. Porque sí la hice, JURO que la hice, pero toda fea y mal hecha en hojas reclicadas y feas con letra horrorosa y terrible. Resultado de que como buena chilanga dejé todo para el último y que en la noche me estaba cayendo de hueva. Así que la hice en chinga toda mal y pensé: ni pedo, mañana llego un poco más tempra y la paso en limpio (Ajáaa).
Llegué si, un poco más temprano, pero pudo más mi adicción a la cafeína que mi responsabilidad. Y me lancé a la fila interminable de cafeina-adictos. Me llevó, no miento, más de 20 minutos. Lo peor de todo, es que estaba formada aperrándome por un pinche café americano horrible cuando en eso llega mi profe a comprar el suyo y... ¡madres! que se lo dan de INMEDIATO, de inmediato. ¡PTM! pensé -Ya valí merga-. Cuando ví que pagó y se fue, la verdad, ya no había nada que hacer. Todo estaba perdido. En lugar de ir camino al salón, me dirigí en sentido contrario a la tiendita a comprarme unas galletas porque como tomo mucho café luego me duele la panza. Y como ayer no llevé galletas de mi casa no tenía sentido tener dos castigos.
Todavía en el camino me topé con un amigo que me contó que estaba dando clases de literatura latinoamericana. Y yo así: que chingón. Sí que chingón dijo él pero no está padre a primera hora. ¿Apoco tú tienes clase a éstas horas de la madrugada?. Me reí harto. Sí es una tortura... pero estaríamos peor si existiera la clase de las 7 am. Coincidimos los dos y nos reimos harto. Así estuvimos: guaralá y guaralá. Hasta que cada quién se tuvo que ir para su clase. Yo todavía tenía la esperanza de que nos dejaran entregar la tarea al final de la clase pero seguro mi maestro ya se la sabe porque a penas llegué a tiempo para entrar al salón y ser de las últimas en entregarla.
Y sí, como soy bien extraña -aunque no soy la típica nerd- siempre me siento hasta delante y frente al maestro. Porque curiosamente siempre es la única banca libre que queda (jajaja, bola de coyones) y porque me gusta que el profe me tenga bien ubicada, aunque ponga en súper evidencia que soy una mamada jajaja. Pero en realidad no es tan mala idea porque aunque ustedes no lo crean de vez en cuando se me ocurre algo muy brillante, una respuesta muy certera o me sale una sonrisa bien simpática, entonces ya no quedo tan mal parada... Creo que a la larga hasta les caigo bien porque soy la unica valiente -o pendeja- que se sienta ahí jajajaja Aunque en este caso no me salvé y me llevé un buen regaño cuando entregué mis hojas todas feas y arrugadas. Lo bueno (o más bien lo malo) de todo esto es que yo no soy la única huevona de mi clase porque al menos la mitad de nosotros tampoco llevó su tarea. Y sí, para que les miento, nos pusieron como camotes a todos. De ninis-nihilistas-generación decadente-desastrosa-valemadrista no nos bajó el profe. Bien merecido castigo nos puso: nos la aplicó a todos y nos dejó 10 veces más tarea de la que había dejado para este puente (¡No mames!).
Esta vez, si la voy a hacer. Y bien bonita y hecha: LO JURO (con decoración y florecitas, me dijo el profe). Pero talvez esto no hubiera pasado si los que venden el café no le dieran preferencia a los Maestros... ¡Eso no es justo! ¿O, si? No lo sabré hasta que a mí me toque ser Maestra.
Mi maestra del año pasado -como también era súper inpuntual- nos dejaba llegar a la hora que queríamos. Ella siempre llegaba como a las 8.30 pero su adjunto siempre empezaba la clase a las 8. A las 8 estaba el adjunto revisando la tarea de los siempre nerds del salón. A partir de las 8.20 empezabamos a llegar todos los demás a cuenta gotas. Como a mí me daba hueva todo ese preludio -y como de todas formas nunca hacía la tarea- yo siempre llegaba por ahí de las 9, si bien me iba. Si ese día me levantaba en el mood de maquillarme y arreglarme bonito, llegaba al rededor de las 9.30 poque todavía me daba el lujo de pasar por mi muffin de chocolate y mi café (el segundo del día porque soy bien adicta) ¡cuando la clase empezaba a las 8! ¡Soy una mamada! Y como la maestra no me decía nada pues yo no hacía nada y por eso reprobé... Si ya se que estoy bien wey
Pero mi maestro de éste año, y con el cual recurso, me ha metido en cintura porque si no llego, máximo, a las 8.10 no me deja pasar. Los primeros dos días que llegué media hora tarde me puso como camote frente a todos y eso me dió mucha verguenza y me hizo sentir mal. Entonces decidí ahorrarme pedos y de paso, aprender a ser puntual. He aquí la historia:
Para empezar siempre dejo al celular sonar por horas. Entonces lo programo media hora antes. Yo, al igual que muchas personas inteligentes de esta cuidad, llevo a cabo ésta perfecta táctica. Ya sé que soy super huevona y también ya sé que si me despiertan de putazo me sale la pitufa gruñona. Así que me aliviana mucho despertar y escuchar la musiquita porque me recuerda que puedo dormir media hora más. ¡Sí! el eterno placer infantil de: "por fa, ma, cinco minutitos más" por fin está en mis manos y puedo satisfacerlo a gusto. Mientras tanto, planeo entre sueños qué me voy a poner: por supuesto que ésta táctica nunca funciona porque siempre sueño con ponerme cosas bien extrañas y que ni tengo. Entonces, después de que el celular ya sonó y sonó y sonó, acepto la realidad irremediable, por fin me levanto, me preparo el primer café del día y me paro enfrente del closet para echarme un round con mi guardaropa: nunca sé que ponerme y nunca me importa, pero creánme que es una tortura en las mañanas cuando todavía estoy dormida. Saco y saco cosas y casi siempre termino poniendóme lo que usé el dia anterior: eso si el outfit no luce muy puerco.
Si tengo clase en las mañanas, ni de loca me maquillo: así como desperté así me voy. Con alhmoadazo y todo. No me importa, el sueño es sagrado para mí. De todas formas sólo tengo dos clases en la mañana, regreso a comer y vuelvo a la escuela en la tarde. Por lo tanto las personas sólo tienen que aguantar mi demacrado aspecto durante dos clases. ¡No es tanto! Me iría en pijama si por mí fuera pero como me voy en mi hermosa bici "La nena" pues esta cañón montarla y pedalearle en pantuflas y pantalón de franelita con osos.
Llego a la escuela con la ropa del día anterior, sin maquillaje y sudada ¡Soy una mamada!. Lo primero que quiero es un café cargadísimo (el segundo del día). Y ahí voy. Compro mi café en la facultad. Aunque el café de ahí es pésimo, pero ni modo. Si fuera al otro cafecito donde me gusta comprarlo tardaría media hora mas y como el sueño para mí es sagrado, pues ni modo: hay que establecer prioridades. Ahí voy. El problema es que, esta vez (o sea, ayer) tenía que pasar mi tarea en limpio. Porque sí la hice, JURO que la hice, pero toda fea y mal hecha en hojas reclicadas y feas con letra horrorosa y terrible. Resultado de que como buena chilanga dejé todo para el último y que en la noche me estaba cayendo de hueva. Así que la hice en chinga toda mal y pensé: ni pedo, mañana llego un poco más tempra y la paso en limpio (Ajáaa).
Llegué si, un poco más temprano, pero pudo más mi adicción a la cafeína que mi responsabilidad. Y me lancé a la fila interminable de cafeina-adictos. Me llevó, no miento, más de 20 minutos. Lo peor de todo, es que estaba formada aperrándome por un pinche café americano horrible cuando en eso llega mi profe a comprar el suyo y... ¡madres! que se lo dan de INMEDIATO, de inmediato. ¡PTM! pensé -Ya valí merga-. Cuando ví que pagó y se fue, la verdad, ya no había nada que hacer. Todo estaba perdido. En lugar de ir camino al salón, me dirigí en sentido contrario a la tiendita a comprarme unas galletas porque como tomo mucho café luego me duele la panza. Y como ayer no llevé galletas de mi casa no tenía sentido tener dos castigos.
Todavía en el camino me topé con un amigo que me contó que estaba dando clases de literatura latinoamericana. Y yo así: que chingón. Sí que chingón dijo él pero no está padre a primera hora. ¿Apoco tú tienes clase a éstas horas de la madrugada?. Me reí harto. Sí es una tortura... pero estaríamos peor si existiera la clase de las 7 am. Coincidimos los dos y nos reimos harto. Así estuvimos: guaralá y guaralá. Hasta que cada quién se tuvo que ir para su clase. Yo todavía tenía la esperanza de que nos dejaran entregar la tarea al final de la clase pero seguro mi maestro ya se la sabe porque a penas llegué a tiempo para entrar al salón y ser de las últimas en entregarla.
Y sí, como soy bien extraña -aunque no soy la típica nerd- siempre me siento hasta delante y frente al maestro. Porque curiosamente siempre es la única banca libre que queda (jajaja, bola de coyones) y porque me gusta que el profe me tenga bien ubicada, aunque ponga en súper evidencia que soy una mamada jajaja. Pero en realidad no es tan mala idea porque aunque ustedes no lo crean de vez en cuando se me ocurre algo muy brillante, una respuesta muy certera o me sale una sonrisa bien simpática, entonces ya no quedo tan mal parada... Creo que a la larga hasta les caigo bien porque soy la unica valiente -o pendeja- que se sienta ahí jajajaja Aunque en este caso no me salvé y me llevé un buen regaño cuando entregué mis hojas todas feas y arrugadas. Lo bueno (o más bien lo malo) de todo esto es que yo no soy la única huevona de mi clase porque al menos la mitad de nosotros tampoco llevó su tarea. Y sí, para que les miento, nos pusieron como camotes a todos. De ninis-nihilistas-generación decadente-desastrosa-valemadrista no nos bajó el profe. Bien merecido castigo nos puso: nos la aplicó a todos y nos dejó 10 veces más tarea de la que había dejado para este puente (¡No mames!).
Esta vez, si la voy a hacer. Y bien bonita y hecha: LO JURO (con decoración y florecitas, me dijo el profe). Pero talvez esto no hubiera pasado si los que venden el café no le dieran preferencia a los Maestros... ¡Eso no es justo! ¿O, si? No lo sabré hasta que a mí me toque ser Maestra.
martes, 15 de marzo de 2011
Lucía escribe un blog: el pitufo gruñón.
Tras darle varias vueltas al asunto -y después de estar todo el pinche día sentada frente a la computadora- he decidido -oohh sí- empezar un blog.
Número uno: porque ya estoy aburrida de escribir cosas serias, que a nadie le importan y que nadie lee: entonces me dedicaré a las cosas anti-serias y número dos: porque me gusta un pinche chingo escribir y contar cosas bizarras que siempre procuro que me pasen a mí. Entonces, sin mas rodeos, gente futura lectora, me presento:
Básicamente odio muchas cosas en esta vida. Si fuera un pitufo sería justamente el gruñón (por cierto, el sábado me pusieron ese apodo, muy bueno (jajajaja (parentesís dentro del parentesís jaja))) y si fuera un enano de Blanca Nieves -sí, adivinaron- también sería el gruñón. Me pusieron el apodo porque se me ocurrió declarar frente a todos en medio del bar que odiaba a los niños, los trabajos y la Navidad. Otra cosa que odio son los acentos de las computadoras -malditos hijos de...!- La verdad es que en éstas compus chafas que me han tocado los acentos siempre salen escritos al revés. Ejemplo. Asi: `. Y... lo odio! luce taaaan antiestético. Por fortuna he encontrado el acento correcto en este teclado que al parecer, está de mi lado: ´. Y aunque éste es un blog de cosas anti-serias y puedo darme el lujo de escribir como... me guste, por efectos prácticos lo usaré para que no haya pedos tipo rigurosos academicistas de la Real Academia de la Lengua Española tachandóme de ignorante. Porque creeánme: todos llevamos una maestra castrosita de español adentro. Mil veces me han criticado por eso (No mis maestros, ¡NO! sino los mismos compitas del chat): Así no se escribe, güey, eres una inculta. Así que de una vez se los ahorro: no discutiré y los pondré. Pero si en algún momento se me olvida o desaparece o no lo encuentro me pondré de malas y procederé a no utilizarlo. Además ya todos sabemos ortografía, ¿no? Espero no tener que enseñarles.
Bueno, les decía que odio muchas cosas entre ellas: Odio que me planten. Odio levantarme temprano. Odio no saber qué carajos ponerme. Odio el tráfico. Odio los peseros. Odio a los señores que conducen los peseros. Odio casi todo de los señores que conducen los peseros. Me cagan los weyes que me quieren ligar y tienen novia.Odio (hola cliché) a mi ex. Odio a la gente pendeja, necia, cerrada y entre mas radical, más me caga. En fin, odio muchas cosas. Pero mejor quiero hablarles de lo que sí me gusta: Me gusta el vino. Me gusta la poesía. Me gusta la gente agradable e interesante. Me gusta andar en bici. Amo a mi bici. Me gusta reirme mucho. Me gustan las cosas bellas. (aiii si no, que profunda!) Me gustan las caras bonitas. Me gusta cuando la gente habla en francés. Me gustan los dulces. Me gusta el café (soy bien adicta). Me gustan los alemanes. Bueno, en especial uno :) Y soy bien adicta a las pinches caritas :) .
Entonces, para acabar pronto, mi vida se divide en dos: lo que me caga y lo que idolatro. Así que siguiendo esa lógica la mitad del tiempo estoy emputada con el mundo y la vida y la otra mitad del tiempo soy feliz y simpática. Pinche loca. Sí, ya ni pedo. El primer paso es aceptarlo.
Número uno: porque ya estoy aburrida de escribir cosas serias, que a nadie le importan y que nadie lee: entonces me dedicaré a las cosas anti-serias y número dos: porque me gusta un pinche chingo escribir y contar cosas bizarras que siempre procuro que me pasen a mí. Entonces, sin mas rodeos, gente futura lectora, me presento:
Básicamente odio muchas cosas en esta vida. Si fuera un pitufo sería justamente el gruñón (por cierto, el sábado me pusieron ese apodo, muy bueno (jajajaja (parentesís dentro del parentesís jaja))) y si fuera un enano de Blanca Nieves -sí, adivinaron- también sería el gruñón. Me pusieron el apodo porque se me ocurrió declarar frente a todos en medio del bar que odiaba a los niños, los trabajos y la Navidad. Otra cosa que odio son los acentos de las computadoras -malditos hijos de...!- La verdad es que en éstas compus chafas que me han tocado los acentos siempre salen escritos al revés. Ejemplo. Asi: `. Y... lo odio! luce taaaan antiestético. Por fortuna he encontrado el acento correcto en este teclado que al parecer, está de mi lado: ´. Y aunque éste es un blog de cosas anti-serias y puedo darme el lujo de escribir como... me guste, por efectos prácticos lo usaré para que no haya pedos tipo rigurosos academicistas de la Real Academia de la Lengua Española tachandóme de ignorante. Porque creeánme: todos llevamos una maestra castrosita de español adentro. Mil veces me han criticado por eso (No mis maestros, ¡NO! sino los mismos compitas del chat): Así no se escribe, güey, eres una inculta. Así que de una vez se los ahorro: no discutiré y los pondré. Pero si en algún momento se me olvida o desaparece o no lo encuentro me pondré de malas y procederé a no utilizarlo. Además ya todos sabemos ortografía, ¿no? Espero no tener que enseñarles.
Bueno, les decía que odio muchas cosas entre ellas: Odio que me planten. Odio levantarme temprano. Odio no saber qué carajos ponerme. Odio el tráfico. Odio los peseros. Odio a los señores que conducen los peseros. Odio casi todo de los señores que conducen los peseros. Me cagan los weyes que me quieren ligar y tienen novia.Odio (hola cliché) a mi ex. Odio a la gente pendeja, necia, cerrada y entre mas radical, más me caga. En fin, odio muchas cosas. Pero mejor quiero hablarles de lo que sí me gusta: Me gusta el vino. Me gusta la poesía. Me gusta la gente agradable e interesante. Me gusta andar en bici. Amo a mi bici. Me gusta reirme mucho. Me gustan las cosas bellas. (aiii si no, que profunda!) Me gustan las caras bonitas. Me gusta cuando la gente habla en francés. Me gustan los dulces. Me gusta el café (soy bien adicta). Me gustan los alemanes. Bueno, en especial uno :) Y soy bien adicta a las pinches caritas :) .
Entonces, para acabar pronto, mi vida se divide en dos: lo que me caga y lo que idolatro. Así que siguiendo esa lógica la mitad del tiempo estoy emputada con el mundo y la vida y la otra mitad del tiempo soy feliz y simpática. Pinche loca. Sí, ya ni pedo. El primer paso es aceptarlo.
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